Es un tópico muy típico eso de declarar como deporte nacional de esta nuestra Madre Patria el noble y bello arte de la crítica y la opinión desfavorable, relacionándolo con el que llaman sentimiento nacional: la envidia, y el vicio por excelencia de los españolitos: el tiempo libre.
Para quien me conozca o me lea por Tuitis creo que está bastante claro, probablemente el menda sea el mayor criticón de la Historia de la Humanidad. (Curiosamente, en este blog no tengo prácticamente ningún artículo crítico. Bueno, en realidad no tengo prácticamente de nada.) Me gusta opinar de todo lo que pillo, sacarle las cosas buenas y, cómo no, también las malas. Y además me divierto con ello. No hay nada más excitante para mí que una discusión en la que hay que poner verde a algo o a alguien. Sobre todo si hay pocos miramientos y buenos sarcasmos de por medio.
Pero claro, si hago esto es por lo de siempre: soy un perdedor frustrado que dedica su tiempo libre a criticar a los demás y a las cosas de los demás porque se muere de envidia al no puede hacer con él nada mejor. Las cuatro primeras palabras son una realidad innegable, pero por lo demás, pues no, tíos, estáis equivocados. Para empezar, para criticar no hace falta tiempo libre. Personalmente me gusta bastante condensar toda mi opinión en una sola frase, que normalmente cabe en los 140 caracteres del Tuitis (y alternativas no clónicas ligeramente inspiradas en ese como en otros muchos proyectos pero en el que lo principal es su impresionante innovación y originalidad). Y creo que salta a la vista que para pulsar 141 teclas hace falta ser bastante lento como para llenar todo tu tiempo libre, o disponer de realmente poco de él. Para seguir, muchas cosas de las que critico no las podría hacer yo, cierto, otras sí, pero es que es irrelevante, las opiniones deberían ser (y en mi caso lo son) indeferentes a nuestra capacidad de hacerlas. Eso del «pues hazlo tú» está bien para el patio de parvulito, pero a eso de 2º de Primaria empieza a quedar un poco obsoleto. Y para seguir siguiendo, no, no tengo envidia de vuestros «éxitos». Yo envidio a Bill Gates y a su pasta, a Bush y a su poder, a Hawkings y su inteligencia, a Sifredi y su… ejem. </modo juankiblog>. Pero la mayoría de vuestras hazañas no me causan envidia, y si me la causan, no creo para nada que sea un mal sentimiento: es simplemente desear lo que tiene otro, de una forma bastante obvia: yo quiero dinero, éxito y todo el rollo, como todo el mundo. No quiero los tuyos, no quiero quitártelos ni te odio por tenerlos; quiero tenerlos yo también.
Es más, le voy a dar la vuelta a la tortilla. Las críticas son buenas. Yo, cuando todavía hacía mis cosas, lo primero que pedía a todo el mundo eran opiniones, sobre todo negativas, de hecho me cabreaba cuando no me decían nada malo y se limitaban a «jejé, está bien, tiene buena pinta, sigue con ello» cuando yo lo que quería era ver qué faltaba para ponerlo, o saberlo al menos. Nunca me ha molestado, al contrario. Del mismo modo, creo que para todos los proyectos las críticas son positivas, y más allá del lameculismo es lo mejor que se puede ofrecer a un proyecto desde fuera (ojo, toda clase de críticas fundadas, eso de constructivas es una chorrada utópica que se han inventado para limitar las críticas al nulo), aunque sean muy negativas, incluso crueles, y no ofrezcan soluciones (eso es problema del desarrollador). Y, sobre todo, más que ser nosotros unos envidiosos asquerosos, lo que pasa es que los que se ofenden por las críticas tienen un ego tan gordo que no se ven los pinreles y prefieren vivir en su mundo de autosatisfacción que en el real donde su producto es susceptible de recibir críticas duras.
Otro tema es el de los «logros». Criticar un éxito es firmar definitivamente tu declaración de envidioso asqueroso. Yo, como muchos, me quedo muchas veces flipando con el bombo que se le da a una persona, un proyecto o lo que sea (hype, que se llama) cuando realmente no lo merece. Es algo que pasa a menudo, por desgracia la injusticia es lo más común por nuestro planeta y cantidad de mediocres triunfan donde los que valen quedan en la sombra. Pero criticar motivos de éxito es aún peor que criticar cualidades: la persona se siente mucho más atacada y prefiere creer a toda costa que merece todo lo que ha ganado por métodos poco justos, aunque si se parara a analizarlo se daría cuenta de que no es así. Doblepensar, que se llama. Yo siempre he rehuido de méritos atribuidos sin merecerlos, siempre he rechazado la alabanza gratuita y siempre he dado la importancia que tienen a mis (pseudo) éxitos.
El problema aquí no es que la gente critique, es que no saben aceptar las críticas como lo que son: una expresión de la realidad. Y la realidad, queridas hormigas, siempre es buena, siempre. La técnica avestruz, el esconderse de la verdad, no debería ser el camino correcto. Pero parece ser que es lo que está mejor visto en nuestra horrible sociedad, aun siendo lo más infantil y vacío. Lástima, un mundo humilde y autocrítico sería un lugar más soportable para todos.
Por supuesto, también existen los que critican con ánimo dañino, tachando todo de malo o generalizando sin argumentos, y también los que envidian con malos deseos y con odio, pero no son todos, ni siquiera la mayoría. Son igual de despreciables que los que pretenden ser intocables, o sólo tocables con muchos protocolos y limitaciones. Pero generalizar por ellos a todos los críticos es simplemente ir a lo más cómodo, como sería declarar pederastas a toda la curia o de maltratadores a todos los hombres.
Por todo esto, declaro oficialmente que el deporte nacional no es la crítica malintencionada, sino el autobombo y la egolatría; que el sentimiento nacional no es la envidia dañina, sino el orgullo y la autocomplacencia; y que el vicio nacional no es el exceso de tiempo libre, sino la censura social y la hipocresía buenrollista. Y así vamos.
Es algo muy propio de la actitud dospuntocérica pretender que Internet sea un medio en el que las personas no sean personas, sino simples cerebros que se transmiten información. De esta forma, estás en un foro porque la gente que está en él te interesa (son inteligentes, hábiles, graciosos, etc.), y no porque sean personas en sí, con las que puedes tener alguna relación de amistad más allá del cómo hago esto, OK, gracias; las relaciones sociales de verdad te las guardas para la vida «física», en la que puedes ver y oír a una persona sin tener monitores ni cables por medio.
Digo que es dospuntocérica porque por norma general esto antes no era así, tú entrabas a un foro y tratabas de hacerte amigo de los de allí. Pero al pasar los años parece ser que la gente se ha ido «avergonzando» de esta amistad en red (probablemente por críticas desde su entorno físico, que no comprende esto), han querido limitar la amistad (y el amor) al mundo físico y han hecho de Internet un lugar donde las personas son tratadas como medios, no como fines, son instrumentalizadas.
Y no hace falta haber estado toda la noche del jueves pasado estudiando el amor para Filosofía para saber que no considerar a la persona como persona en su conjunto es caer en un reduccionismo irreal que no se puede adoptar en la práctica.
Una vez dejado claro que las relaciones por Internet no sólo son posibles sino que son aceptables y positivas quiero plantear la cuestión principal que venía yo a contar: ¿qué diferencia hay entre las relaciones sociales físicas y las de Internet?
He de decir que prácticamente toda mi vida se basa en este cacharro, no salgo con nadie en plan salir, los amigos de la vida real se limitan a los contactos en el colegio y luego en el MSN (donde paso bastante de ellos, porque hay gente bastante más interesante), y dada mi asocialidad latente yo me encuentro bien así. Vale, a veces me aburro más que un etarra el día del padre, pero bueno, siempre tengo algo que hacer, o que leer, o lo que sea. Aquí en Internet están mis mejores amigos (aunque ni siquiera aquí soy demasiado sociable), y esto que a tanta gente le parece tan triste yo lo veo muy natural y normal.
Está claro que el mundo físico suele ser más divertido que Internet, las relaciones sociales son más intensas y completas, se comparten más cosas, etc. Sin embargo Internet también tiene su chicha. Texto escrito, vídeos, música y demás multimedia, cultura friki, etc. son una base válida para las relaciones, diferente y más incompleta, pero válida e interesante. En Internet te pones en contacto con gente de tus mismos gustos y cualidades en un par de clics. La gente suele ser más interesante, además de que es un medio más perfecto para transmitir información. Pero es aburrido. Y mal visto socialmente. Y creo que este es un punto trascendental: el que tiene amigos por Internet es el marginado y el amargado, el que es excluido en el mundo físico y se construye su vida a medida en Internet; se convierte esta ventaja de la red en signo de una vida pobre e infeliz. Hace poco en un foro una bicha me puso a parir apoyándose en este argumento. Me gustaría saber cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que esto deje de ser así, y la situación se acepte y normalice.
Pero bueno, en lo que quería hacer hincapié, más que en las diferencias, es en la base común. Detrás de un cuerpo humano y detrás de un nick y una cuenta de Tuitis hay lo mismo: una persona. Una persona completa, como comenté al principio. Con sus planos intelectivos, sensitivos, emocionales, afectivos. Un individuo singular y único, pero igual a todos los demás en dignidad. O sea, que la persona que conoces en el plano físico no es superior o más persona que la que conoces en Internet, aunque puedas apreciar en menor grado su personalidad. Y puesto que son tan persona la una como la otra, ambas son merecedoras de esos lazos que nos unen: la afectividad.
Más de uno estará pensando «toma ya, Harad ha caído en la ola cursi que arrasa en la blogosfera», y yo digo que no, que voy a ser analítico. Para colgar pasteles pseudoprofundos me abro un Fotolog (otro, quiero decir).
En fin, esta condición de personas de los usuarios de Internet hace que entre ellos sea posible la creación de lazos afectivos. De amistad, y de amor.
Mucha gente piensa que enamorarse por Internet es imposible. Yo digo que depende de tu actitud. Si, como yo, tomas a los usuarios como personas completas, confirmo que sí, es posible. Y es una putada, además. Porque el eros, el amor entre hombre y mujer (sí sí, haced las permutaciones que queráis con los sexos que yo no tengo ganas de correctismos), necesita del plano físico para desarrollarse. Es así, una relación sin miraditas, manitas y baboseos no es una relación plena, las funciones intelectivas (en las que se basa casi por completo la comunicación en la red) se quedan muy cortas para expresar estos sentimientos, y por lo tanto una pareja estable y satisfecha sencillamente no es posible.
Y sin embargo, es posible formar ese sentimiento, aunque no se llegue a realizar, porque las personas no se enamoran de un cuerpo, de una sensación, ni siquiera de unas cualidades o capacidades; se enamoran de lo más básico de la persona, esa individualidad constitutiva, eso que nos hace personas en sí. Dentro de esta interioridad están las cualidades más básicas que conforman la personalidad, que es, al fin y al cabo, lo que trasciende y te identifica, y lo que nos une en enlaces afectivos.
Esto no se aplica sólo para mí, que soy un bicho enfermo. Conozco casos en los que los tortolitos eran gente más o menos normal, pero que encontraron a su pichoncito por aquí. Qué leches, ella es el claro ejemplo de que se puede tener una vida social totalmente plena en el mundo físico y querer por Internet. Pero voy a remarcar que estas relaciones, sobre todo para los que, como nosotros, no podemos vernos ni de vez en cuando, son una verdadera fuente de angustia, es como tener hambre, tener comida delante y no poder comerla, es una necesidad que ves irremediablemente insatisfecha, permanentemente.
En fin, yo lo que quería con esta entrada era dar mi visión global de las relaciones por Internet y que vosotros dieseis la vuestra. Y para terminar de cargarnos la cosa voy a ilustrar todo el asunto con esta simpática a la par que cutre caricatura:

Por cierto, aun siendo una frustración y una impotencia enorme, declaro que enamorarse es lo mejor que le puede pasar a uno en la vida. (¿Dije que no iba a ser pasteloso?
)

solo una cosa melon…
que mierda de bandera republicana es esa
que tiene el escudo de la CORONA española….
Lo que te puedes encontrar en los comentarios de un Cutresflog.
Aprovecho esto para reírme mucho de los que sólo quieren la vuelta de la República por quitarse a unos cuantos mantenidos de en medio. Como si la panda coronada fuera el problema más grave ahora mismo, o como si la República fuera sólo eso. A mí la verdad es que el tema de la Tercera me hace ilusión por cambiar la bandera más que nada, esta mola mil y la actual es horrible.
Salud y Rojigualdipúrpura.
Hace ya más de un mes que nuestra reverenciada y amada Apple, tras años de arduo esfuerzo y dedicación de sus ingenieros, diseñadores, gafapastas y gente que juega al futbolín en Cupertino, nos dio a sus sectarios en su infinita benevolencia una nueva versión del sistema que hace las delicias de los procrastinadores: Mac OS X 10.5 Leopard. Y yo, que estoy aquí para servir, me he esperado un mes de uso intensivo para hacer ver al mundo las sin pares características de este nuevo sistema. Vamos a ello.
Como esta nueva versión es tan moderna y tan cool está llena de estrellitas espaciales hipersónicas por todas partes, empezando por la caja, que ya de por sí te teletransporta al futuro sideral, y rematando con el fondo de escritorio, que ya parece que estás al mando de la Enterprise o del Halcón Milenario o de alguna nave de esas. Además, como es tan estable y tan fiable seguro que la usan en la NASA, la ESA, el Escuadrón Rojo y demás agencias espaciales.

Detrás de este nombre que tira patrás se esconde una de las mejores películas que he visto y la mejor de humor. Lo curioso es que no tiene el reconocimiento que merece entre la comunidad friki, y que cosas como Los caballeros de la mesa cuadrada sí lo tengan cuando en cuestión de humor friki Astérix (esta, las otras son bastante tristes) le da mil patadas en la boca.
La historia es sencillita, Cleopatra quiere demostrarle a César que el pueblo egipcio es superior y apuesta que le hará el palacio más grande que tenga en sólo tres meses. Cleopatra se lo encarga a Numerobis, un arquitecto especialito, a riesgo de ser echado a los cocodrilos si no cumple el plazo. Numerobis viaja a la Galia para pedirle ayuda a Panorámix, y con Astérix y Obélix van a Egipto a ayudar a Numerobis.
La estrella de la película es Numerobis. Es amo.

He venido a que me concedancéis… es decir, que… me concedancéis… toda la ayudanza… pero la ayudanza del verbo ayudar, no de las danzas chimpún chimpún vamos a bailar… jamás me atrevería…
Reúne a los obreros que encuentres, que empiecen con los cimientos allá. Allí, al lado de la palmera, haremos una avenida llena de estatuas, y se llamará El Gran Paseo Lleno de Estatuas, y allá los jardines, con olivos, naranjos, sauces llorones, sauces risueños… seh… y allá, el palacio, exuberante, magnífico, engalanado, ¡con un gran patio con bailarinas que podrían bailar! Y justo aquí, un pequeño geranio. Sí, quedará bien, pero que muy bien.
Y bueno, qué os voy a contar, si esto era por poner algo y que no se me pudra el blog, porque de ideas voy bastante seco. Vedla y ya. Y si nos os hace ni… eh… cáspita gracia, pues entonces es que sólo me gusta a mí, ya está. Os dejo con algunas transcripciones de la película, aunque la verdad, se merece una transcripción entera.
–Os están explotando. Os matan a trabajar. Y… la verdad… ya está.
–¡Ueeeeh…!
–Primero: estamos trabajando más de 18 horas diarias, que son 36 en dos días. ¡Exigimos pasar a 35 horas!
–35 no puede ser, nos creara muchas complicaciones…
–Segundo, y perdona que te corte: exigimos una disminución de un 50%.
–Querrás decir un aumento.
–¡Que no! Exigimos una disminución de los latigazos. ¡Recibimos demasiados! Algunos camaradas padecen dolores de cabeza por culpa del ruido de los látigos que chasquean.
–Otis, mi escriba. Él lo escriba todo.
–¿Es un buen trabajo, el de escriba?
–La verdad es que no creo que haya buenos o malos trabajos. Si yo tuviera que resumirte mi vida te diría que se compone de encuentros, de gente que me echó una mano cuando estaba solo en casa o quizá en un momento en que yo no podía. Es curioso pensar que la casualidad, los encuentros, forjan un destino, porque cuando uno tiene sentido de las cosas bien hechas, de cuidar hasta el último detalle, a veces no encuentra el interlocutor adecuado, es decir, el espejo que te ayude a ir hacia delante. Este no es mi caso, te lo he dicho porque yo, al contrario, he podido, y le doy gracias a la vida, le doy las gracias, canto a la vida, bailo a la vida, soy todo amor. Y cuando tanta gente me pregunta constantemente, ¿cómo lo haces para tener tanta humanidad? les contesto, sencillamente, les digo que es el gusto por el amor, ese gusto que me ha llevado a emprender una construcción mecánica, pero mañana, quién sabe, quizá simplemente me ponga al servicio de la comunidad a hacer de… mí mismo.
Obélix.–¿Cómo se dice “habla”?
Numerobis.–Si es hablar en el sentido de “no hablo muy bien el egipcio”, es medú ené eré cometé.
Otis.–Sí, pero si es “habla más despacio” es medú erequeteb.
Numerobis.–No, no, queté besé.
Otis.–¿Que qué? Queté besé es si al menos son ocho.
Numerobis.–No…
Otis.–No, no digáis queté besé
Numerobis.–¡No, no es así!
Otis.–¡Nadie os entenderá! Yo tengo razón. Queteb… queteb abierto, queteb generoso…
Astérix.–¡Bueno…!
Obélix.–Qué.
Numerobis.–Uche bé.
–El león no se asocia con la cucaracha.
–…¿Qué?
–Eh, pues, que el león… no se asocia jamás… con… la cucaracha.
–¡Ah, jaja! ¡Es que había entendido: un ión nunca tiene rachas! Y, pensaba para mí, ¡qué tontería!
–No, era eso.

¿Quién no conoce a este chaval? Podría hablaros de que es un mago adolescente gafotas con complejo de héroe que a sus diecisiete años se baña en billetes en su palacete de alguna isla del Pacífico mientras comparte beneficios con su biógrafa, pero no. Voy a hablaros de mi relación con esta serie de libros, que empezó en el más caluroso amor y acabó en la más fría indiferencia.
Yo, como muchos otros, empecé a leer con Harry Potter. En un cumpleaños me regalaron el tercero, el Prisionero de Azkaban, y aunque al principio me mostraba reticente (joer, un tío montado en un águila con cara de pardillo no resulta muy prometedor) acabé empezándolo por eso de la regla de Vicente. Me enganchó (porque la verdad es que enganchan los libros estos), así que después me leí el segundo y el cuarto, que ya estaban publicados, poco después. A la espera de que saliera el quinto, me leí el primero (que es una auténtica patochada). Y bueno, era un fan como cualquier otro, frecuentaba algunos foros, releía varias veces cada libro y jugaba al quidditch en el colegio. Cuando llegó la Orden del Fénix, me lo leí en dos semanas (que para mi hábito de lectura era bastante rápido).
Pero precisamente cuando me leí el quinto empezó a no gustarme el cariz que estaba tomando el asunto. Harry Potter y sus amiguitos de adolescentes radicales no molaban nada, y la autora se estaba pasando con sus retorcidos deus ex machina para que no se notara que el chiringuito no había por dónde cogerlo. Con esto me refiero a que la conexión entre libros es muy pobre, no tienen una base común bien establecida y con cada nuevo libro el escenario aumenta de forma inverosímil. Por ejemplo, hasta el cuarto libro nadie menciona nada de las maldiciones imperdonables ni del avada kedavra, cuando llevan todo el tiempo hablando de cómo Voldemort mata a los papis del gafas, y lo mismo con muchas otras cosas. Y a mí lo que me gusta de la literatura fantástica es que sea verosímil, que toda la serie se sustente en una misma basa fija e invariable en la que sujetar la historia.
Por eso, cuando llegó el sexto apenas me llamó la atención: bueno, pues vale, ya me lo leeré. A día de hoy aún no me lo he leído, ni ganas que tengo. Y la llegada del séptimo me la he tomado con total indiferencia, incluso con un poco de incredulidad: ¿cómo puede toda esa gente agolparse en las librerías para leer un libro tan malo? ¿Por qué no se agolpan para leer libros que le dan mil vueltas, como Memorias de Idhún (que también se agolpan, pero bastante menos) o La Materia Oscura?
Y bien, se me ocurrió contaros esto cuando mi madre me dijo de ir a ver la nueva al cine, y yo respondí que no tenía mucho interés; y claro, se sorprendió bastante, ya que siempre había insistido en ir a verlas nada más saliesen.
Bueno, como suelo acabar las entradas: ¿a alguien más le ha sucedido esto?
Hace unos 2000 años, en alguna zona de Palestina, había un panadero que hacía unos panes muy especiales: se multiplicaban fácilmente e indefinidamente. A priori parece que eso acabaría con el hambre en el mundo: todos accederían gratuitamente a esos panes, los multiplicarían y los repartirían con familiares y amigos.
Sin embargo, este panadero formaba parte de una panadería que prefería forrarse con esa forma tan fácil de vender pan: hacías uno, y el resto derivaban de él. Por eso, la panadería proveyó al panadero las mejores materias primas, las mejores herramientas y los mejores hornos, invirtiendo grandes sumas de sestercios, y así, el virtuoso panadero consiguió hacer un pan sorprendente, una obra de arte.
La panadería vendía los panes a unos precios bastante altos; y aunque mucha gente los compraba, porque les encantaba ese pan, otros muchos no podían acceder a ese pan que tan barato le salía a la empresa a largo plazo: aunque la inversión inicial había sido considerable, hecho un pan, hechos todos.
A pesar del gran mérito que suponía para el panadero hacer semejante pan, sólo una pequeña parte de las ganancias iban a parar a él: la mayoría se lo quedaban editores, gestores e intermediarios en general. Así, muchos se forraban a costa de la obra del panadero, mucho más de lo que él ganaba.
Muchos otros panaderos empezaron a hacer sus propios panes diferentes para la panadería, algunos mejores y otros peores, pero todos ellos tenían la propiedad de ser multiplicables indefinidamente.
Sin embargo, alguien del pueblo descubrió la fórmula para multiplicar el pan él mismo; y llenó una canasta entera de pan multiplicado. Luego fue a la plaza del pueblo y la dejó allí, para que quien quisiera pudiera llevarse pan y volver a multiplicarlo.
Pronto, la plaza se convirtió en todo un fenómeno: se había llenado de canastas de pan de multitud de clases, y la gente iba a la plaza, cogía todos los panes que quisiera y dejaba los suyos. Por supuesto, esto no le hizo ninguna gracia a la panadería, que vio cómo se les fastidiaba el chiringuito y cómo la gran ventaja de que, por su naturaleza, el pan fuera multiplicable, se volvía contra ella. Así que inició una campaña contra los que compartían panes, llamándoles piratas, ladrones, pendejos plazatrónicos y cosas peores; y utilizaron su influencia en el gobierno romano de por allí (claro, a los romanos le interesaba más cobrar los impuestos por cada pan vendido) para que hostigasen a los piratas panarios diciéndoles eso: que había que comprar panes y no bajárselos de la plaza (que estaba en lo alto de la colina del pueblo) para que el mundo del pan avanzase, que no quedarían panaderos para hacer panes nuevos, que la ley actúa, y esas cosas.
Sin embargo, a la panadería no parecía irle mal del todo: el pan estaba en todo su apogeo, todo el mundo quería pan, y la gente que no sabía cómo funcionaba eso de la plaza seguía comprando en la panadería. Además, los panaderos, verdaderos creadores de tales panes, organizaban grandes festivales donde confeccionaban panes en directo, mucho más buenos; y la gente acudía en masa, ya que conocían sus panes de haberlos bajado de la plaza.
No se sabe muy bien cómo acabó todo aquél problema; sin embargo, parece lógico y natural que los que comparten panes en la plaza acabaron ganando la partida, la panadería se quedó sin su desfasado y aprovechado modelo de negocio y todo el dinero de sus obras fueron a parar a los panaderos, a través de los festivales y demás actividades.
Aunque me gusta mucho Linux y el software libre, creo que todos tenemos que aceptar la aplastante realidad.
Bueno (nota mental: eliminar esa coletilla introductora), después de pensarlo durante largos y largos segundos, estoy migrando todo lo que hacía en Linux aquí, en mi iMac, en Yávenim, a Mac OS X. ¿Razones? Linux va bastante mal en mi cacharro: va lento, se queda atrancaíllo a menudo, pone a 100 a los ventiladores, y otros pequeños detalles que lo hacen muy incómodo. ¿Inconvenientes de la decisión? Me encanta KDE, voy a echar de menos esa tremenda capacidad de personalización (aunque los botones los ponga un enfermo de Párkinson) y la gran potencia de algunos programas (léase Konqueror, Quanta); también me encanta APT y todo el tema de los paquetes, que aunque haya alternativas, no es lo mismo; la sensación de saber qué pasa exactamente en tu ordenador o que, al menos, nada te está oculto; y, sobre todo, el software libre (sí, hay mucho para Mac, pero Mac en sí no lo es).
Ayer me puse a migrar las primeras cosillas y las más importantes. Me bajé SDL y las compilé (así de gurú soy), y también me bajé Cherokee y PHP 5 para compilar, pero como no conseguía que Cherokee funcionara medianamente bien y compilar y configurar PHP es un coñazo, me bajé unos paquetes de estos y me puse Apache 2 con PHP 5 ya compiladitos. Pasé el juego y Quettar a esta partición y listo.
Bueno (nota mental: aplicar la nota mental anterior), me da cosa abandonar mis principios porque el ventilador se acelere un poquillo y las cosas vayan un pelín más a su ritmo, pero qué coño, aquí lo tengo todo junto: Flash, aceleración 3D, juegos, la mula bastarda, entorno Unix, cosas de desarrollo… y en un entorno cómodo sobre el probablemente mejor SO del momento.
Eso sí, espero impacientemente a que salga KDE 4 y su versión para Mac OS X para instalarlo de inmediato en este hereje pero chachi sistema.
Palizas verbales y alabanzas un poco más abajo, gracias.
Off-Topic: ¿No se hace un poco incómo de leer en el blog? ¿No parece que estén todas las letras pegadas? ¿Algún gurú me da una solución?
Editado: soy el Shock del futuro, y comunico que al final no me he mudado del todo a Mac. Linux mola.
Todos los días nacen un montón de nuevos blogs. Supongo que la mayoría se abren por abrir, sin muchas ganas y sin objetivo fijo, por lo que se abandonan muy pronto, quizá a los dos o tres artículos. Otras siguen adelante, con más pena o más gloria, pero bueno, se hacen un huequecito en la blogosfera.
Pero hay un elemento común que todas las bitácoras ansían conseguir(me incluyo :P): la popularidad. Todos conocemos los típicos blogs que todo el mundo tiene en sus canales: Microsiervos, Emezeta, Pixel y Dixel… y otros que, aunque son más secundarios y personales, también son muy conocidos: Manuls, Loretahur, Sólo otro blog infame, Think Wasabi, Ion Litio… Pero, para los que tenemos blogs más humildes, como este que estás viendo, parece un mundo llegar a ser leído por más de siete u ocho personas.
Estos son los factores que considero más importantes para llegar a tirunfar en la blogosfera:
Personalidad. Una bitácora se diferencia de demás medios por estar escrita por una persona, que, además, lo manifiesta. No tengas miedo a exponer tus opiniones, ni a expresarte como quieras. Recuerda que es tu blog, tu rincón donde explayarte libremente. Dale tu personalidad a tu blog, haz que se diferencie del resto.
Contenido. El contenido es de lo más esencial. Procura escribir buenas entradas interesantes, ya sea para todo el mundo o para un sector. Los análisis que hagas deben ser precisos y útiles.
Expresión. Si no tienes buen estilo, o la ortografía no es lo tuyo, lee, lee muchos blogs, libros, y poco a poco irás aprendiendo, porque la forma de escribir también es determinante. Trata también de ser ameno, que no resulte cansado leerte.
Originalidad. Leer una y otra vez lo mismo en todos los blogs es cansino. No te limites a calcar noticias de Barrapunto o Microsiervos, trata de escribir cosas nuevas, o, si comentas algo que has leído en otro sitio, marca bien las diferencias entre blogs.
Interés. Debes preocuparte por tu blog, luchar contra el spam, tener un buen diseño, participar en los comentarios, tenerlo todo ordenadito…
Conste que no estoy hablando como si fuera un gurú. En gran medida, estas recomendaciones van para mí mismo, el primero que debería aplicarse el parche :P, y no es más que mi opinión de cómo hacer una buena bitácora, y quizá a alguien le llegue a resultar útil…
A través de este comentario me he encontrado con FrikiTV, un videoblog que, aunque al principio está flojillo, los últimos capítulos merecen todo una medalla al frikismo. Va de cuatro frikis (Chino, Jimy, Lon y Nan) que viven grandes frikiaventuras, tales como entrar en el castillo de la SGAE, y… bueno, he visto pocos vídeos más :P. No dejéis de echarle un ojo.
[...] Generalmente se hablará de Linux/informática, proyectos propios, alguna reseña de lo que sea... pero, en realidad, cualquier frikada tiene cabida aquí. [...]