Espiral

No os espantéis demasiado si veis tres o cuatro (o cinco, o…) lunes de estos seguidos, últimamente estoy totalmente seco de inspiración (como bien apuntaba esta impostora) pero como servicio mínimo para vuestro Google Reader por lo menos esta sección va a permanecer activa cada semana.

Hoy os traigo una cosa que, no sé por qué, me gusta, cuando no me suele gustar el surrealismo/ultraísmo/comosellameismo: El Bosco de Rafael Alberti, inspirado en el cuadro ese de El jardín de las delicias de El Bosco.

El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
perniculimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.

Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.

Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.

¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.

Verijo, verijo,
diablo garavijo.

¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie del manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano.)

Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.

El diablo liebre,
tiebre,
notiebre,
sepilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.

Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escoba perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.

Predica, predica,
diablo pilindrica.

Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.

Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.

El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.

Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.

Después de dos lunes de… esto.. vacaciones… retomo la tarea con La Desesperación de José de Espronceda, uno de mis poetas favoritos del que veremos algunas obras más en esta semanal sección.

El tema de este poema es bastante inquietante y no deja indiferente a nadie; brilla sobre todo por su originalidad, al menos yo no conozco ningún otro parecido. Y al Espronceda este parece que le dan cuerda cuando se pone a escribir, porque anda que le salen cortos los poemitas, pero bueno, es lo que hay :P.

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello…
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!

Para el lunes de esta semana (que se me ha juntado con el anterior >.<) os traigo la Letrilla satírica de José Cadalso.

Que dé la viuda un gemido
por la muerte del marido,
ya lo veo;

pero que ella no se ría
si otro se ofrece en el día,
no lo creo.

Que Cloris me diga a mí:
«Sólo he de quererte a ti»,
ya lo veo;

pero que siquiera a ciento
no haga el mismo cumplimiento,
no lo creo.

Que los maridos celosos,
sean más guardias que esposos,
ya lo veo;

pero que estén las malvadas,
por más guardias, más guardadas,
no lo creo.

Que al ver de la boda el traje,
la doncella el rostro baje,
ya lo veo;

pero que al mismo momento
no levante el pensamiento,
no lo creo.

Que Celia tome el marido
por sus padres escogido,
ya lo veo;

pero que en el mismo instante
ella no escoja el amante,
no lo creo.

Que se ponga con primor
Flora en el pecho una flor,
ya lo veo;

pero que astucia no sea
para que otra flor se vea,
no lo creo.

Que en el templo de Cupido
el incienso es permitido,
ya lo veo;

pero que el incienso baste,
sin que algún oro se gaste,
no lo creo.

Que el marido a su mujer
permita todo placer,
ya lo veo;

pero que tan ciego sea,
que lo que vemos no vea,
no lo creo.

Que al marido de su madre
todo niño llame padre,
ya lo veo;

pero que él, por más cariño,
pueda llamar hijo al niño,
no lo creo.

Que Quevedo criticó
con más sátira que yo,
ya lo veo;

pero que mi musa calle
porque más materia no halle,
no lo creo.

Vale, son las 00:36 en Málaga pero en las Canarias son las 11:37 (ha pasado el minuto mientras escribía esto (algún día tendré que hacerme con Los Simpson al completo sólo para colgar vídeos explicativos de mis referencias)), y como en este blog se venera a las Canarias (bueno, más bien a la canaria (ah… je jé)) pues sigue siendo lunes porque lo digo yo.

Hoy os voy a traer algo muy lait (que no lait) porque nunca dije que esta sección fuera a tener exclusivamente cosas largas. Si pensáis que habéis perdido el tiempo leyendo esto es que no sabéis apreciar las pequeñas cosas de la vida, hala.

Se trata del epigrama Saber sin estudiar, de Nicolás Fernández de Moratín.

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.
«Arte diabólica es»,
dijo, torciendo el mostacho,
«que para hablar en gabacho
un fidalgo en Portugal
llega a viejo, y lo habla mal;
y aquí lo parla un muchacho».

La semana que viene tocará algo más largo y provechoso y tal.

La ortografía, escribir bien y tal, es comparable a los estándares web: están los que los cumplen para ponerse la pegatina de gente que sabe y los que no los cumplen porque opinan que son inútiles. Poca gente los cumplen por el valor práctico que conllevan, ese de que tu página se vea en todos los navegadores que siguen las normas de la W3C, o de que tu mensaje sea leído correctamente por todos los hispanohablantes que siguen las normas de la RAE. Hacer las cosas bien por el hecho de que se diga que sabes hacerlas bien es lo que suele mover a la gente, más que los beneficios que conlleva hacerlas bien. Sobre todo porque a veces es más beneficioso hacerlas mal.

No es por echarme flores (bueno, sí, sí que lo es), pero yo creo que escribo con ortografía cuasiperfecta. Vamos, encontrarme una tilde de más o de menos es bastante difícil, es una cosa (de las pocas) que domino. Eso me da potestad para hacer de talibán ortográfico, y me gustaría serlo, pero no, no lo soy, no voy por ahí de cruzada pro RAE corrigiendo a la gente en Barrapunto, quizá porque quiera seguir cayendo bien y tal. Así que me he dicho «Shock, tío, contribuye a la causa de la RAE y haz una entrada en tu blog enseñando ortografía a la plebe». Y aquí estoy.

Esta entrada va dirigida a esa gente que escribe más o menos bien pero que tiene fallos tontos, los casos de hoyganismo extremo mejor trátenlos con su logopeda habitual. Voy a poner algunos fallos usuales, la forma correcta y alguna técnica para aprendérselo guay.

  • Hecho/echo. Generalmente se escribe echo en lugar de hecho, el caso contrario es menos usual pero también se da. Lo correcto es emplear hecho cuando nos referimos a hacer («el café está hecho»), y echo cuando nos referimos a echar («me echo en la cama»). Si dudais, poned yo antes de la palabra, si tiene sentido es echo, y si no, hecho.

  • A ver/haber. A ver se emplea como expresión de expectación, o de curiosidad, como enséñamelo o qué pasará. Haber es un infinitivo que no se usa demasiado, generalmente se usa con su sentido de existir, tener lugar. Muchas veces se pone haber en lugar de a ver, o aver, así junto. Pues no, está mal. El truco puede ser poner antes un vamos, si concuerda tendremos un a ver, y si no, un haber. Si sigues con dudas, puedes tratar de cambiarle el verbo a la expresión (vamos a ver -> vamos a ir).

  • Por qué/porque/porqué. Por qué introduce una pregunta (¿por qué la gente es tonta?), porque las responde (porque bebe alcohol) y porqué es sinónimo de razón (el porqué de la existencia, la razón de la existencia). Esto no tiene mucho truco, cuando es pregunta va separado y con tilde y cuando es respuesta, junto sin tilde; cuando es sinónimo de motivo (se usa raras veces, pero bueno) va junto y con tilde.

  • Cómo/como, dónde/donde, etc. Explicar esto es un poco difícil. Estas partículas llevan tilde cuando introducen preguntas (¿dónde vives?, ¿cuándo vendrás?) o cuando dan comienzo a una pregunta subordinada a una frase (no sé dónde vives, dime cuándo vendrás). No llevan tilde cuando funcionan como relativos, es decir, cuando introducen proposiciones subordinadas (vivo donde quiero, vendré cuando quiera). Estas últimas son las que presentan más dificultad; podéis tratar de sustituir por un adverbio de su tipo, en cuyo caso no llevan tilde (vivo donde quiero -> vivo allí, vendré cuando quiera -> vendré mañana; no así en no sé dónde vives -> no sé allí). Más ejemplos aquí.

  • Monosílabos entildados. Es muy usual que la gente se haga la listilla más de la cuenta y ponga tildes donde no hay; los más perjudicados suelen ser los monosílabos. Los monosílabos (palabras de una sola sílaba) no llevan tilde por norma general; existen las excepciones llamadas tildes diacríticas. Si dudas si un monosílabo lleva o no tilde plantéate si tiene más de un significado; si no es así, no lleva tilde (como en ti, donde suele fallar mucho la gente). Si tiene más de un significado es más difícil, pero por norma general, si la palabra es un verbo llevará tilde (dé limones a los pobres, sé dónde vives y voy a por ti). También suele alternarse entre determinantes, que acompañan a un nombre (mi casa es muy fea, el perro es grande), y pronombres, que hace funciones de nombre (pásamela a mí, no creo en él).

  • Solo/sólo. Se dice solo cuando es un adjetivo que denota soledad (él está solo), y sólo cuando es un adverbio que denota exclusividad (tengo sólo dos entradas). Si es un adverbio que no puede confundirse con un adjetivo, se usa también sin tilde (Solo hay tres, pero no así en solo tengo tres, que puede significar yo solo). El truco del almendruco es cambiarlo por solamente, y si tiene sentido, tilde que te pongo.

Bueno, creo que por hoy ya está bien, quizá haga una segunda entrega como hacen los blogstars cuando se me ocurran más, o por clamor popular, o algo. Espero que esto haya servido para despejar un par de dudas y contribuir al correcto uso de nuestra amada lengua.

Como parte de mi iniciación en la infamesfera (aunque me sigue quedando grande, pero bueno), y avalado por rigurosos estudios científicos by Lauris Labs, voy a hacerme mi propio día de la semana temático. Y como el tema de la fotografía, y como habréis podido apreciar si has pinchado en los enlaces de antes, que para algo los he puesto, está algo pillado, además de que no es que sea mi devoción divina, pues me dije: vamos a hacernos un día literario guay, y aquí estoy. Tenía algunas reticencias, pero como ya he dicho, pero aún así recalco, (joer, qué comatoso me está saliendo esta entrada, en fin, buscad un blog con calidad estilística aceptable… bueno, mejor no, que me quedo solo aquí :P), bueno, aún así recalco, (creo que son secuelas del audiopost de hace unos días :\), ejem, insisto en recalcar que el inestimable apoyo de Nyu-chan, que me convenció con una sola frase, pero tan profunda como la fosa de las Marianas esa: no es cursi, ha sido lo que me ha llevado a dar el paso definitivo.

Bueno, que se me va. A partir de hoy, día 31 de diciembre, el día perfecto para empezar cosas nuevas, voy a poneros una composición literaria cada lunes que os tendréis que tragar si queréis ser llamados hamijos míos. El principal criterio de selección será que me guste la obra, y las obras me gustan, sobre todo, según el ingenio que tengan, la inventiva, la imaginación y la capacidad para plasmar en palabras. A más de uno (y a más de cuarenta) esta sección les parecerá una chorrada, pero yo digo: ¡alto! ¡No canceles la suscripción aún!, porque con sólo ignorar estas entradas puedes seguir siendo feliz leyéndome, créeme.

Hoy, para empezar, voy a poner una composición lírica realmente cursi pero que es mi preferida. Este poema (agh >.<) me parece oro puro, con ese aire infantil, esa fantasía, esa princesa y esa capacidad que tiene el autor para crear belleza lírica. Efectivamente, como estará pensando el cultureta lector de turno estamos hablando de A Margarita Debayle, de Rubén Darío.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti.
Cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: “¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?”

La princesa no mentía,
y así, dijo la verdad:
“Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.”

Y el rey clama: “¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.”

Y dice ella: “No hubo intento:
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.”

Y el papá dice enojado:
“Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.”

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.”

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesa está bella,
pues ya tiene el prendedor,
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento

Ya que lejos de mí vas a estar
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Y bueno, dado que esta es la última entrada del año, fósforo año nuevo a todos.

Puede que lo hayáis notado en alguna que otra entrada, pero me encantan las palabras. Me apasiona todo lo que tenga que ver con ellas, investigar la forma de utilizarlas, analizar su belleza fonética, buscarles segundos sentidos, y sobre todo jugar con el lenguaje: inventar idiomas, alfabetos secretos, hacer chorradas; y también me gustan los idiomas, en general y por amor al arte (prueba de ello es mi interés por el élfico, el catalán y el esperanto , lenguas con futuro donde las haya). Vamos, que me molan las letras, dicho en román paladino.

Hace poco se me ocurrió abandonar este blog y crear en un arrebato de pasión otro titulado Sutileza impepinable (sí, lo primero que se me ocurre de las cosas que se me ocurren es el nombre) en el que volcaría todas mis inquietudes letrísticas, letrosas o letrudas (que de las tres formas puede y debe decirse). No temáis, cosas así se me ocurren muy a menudo, pero por lo general logro controlar mis bizarras ideas (la existencia misma de este blog es la excepción que confirma la bla bla bla). Pero me encontré con un problema, había creado un nombre de puta madre, el mejor nombre que puede salir de nuestra lustrosa lengua, y ahora no tenía a qué ponérselo. Así que hace un rato me dije oye Shock, colega, ¿por qué no te haces una categoría en tu blog que se llame así e incluyes tu idea en el blog que ya tienes y de hecho maltienes?, y aquí estoy, creando esta entrada inaugural que no sé si tendrá zagueras o se quedará en el limbo de las ideas shockianas.

Bueno, ya que estoy aquí voy a hablaros del título. La mejor palabra del léxico castellano, y me atrevo a incluir el léxico de todas las lenguas del planeta, es impepinable que es impepinable, ya está, no hay más vuelta de hoja, porque

impepinable mola demasiado!!!!!!!!!!!!

, como dice una persona que también mola demasiado (!!!!!!!!!!!!). Otra palabra que adoro es sutil, mientras que impepinable es la negrita hecha palabra, sutil es la cursiva hecha vocablo (redundancia esquivada con éxito); son totalmente diferentes, no tienen nada en común, parecen incompatibles, pero luego las juntas en un título y sale lo mejor de lo mejor.

PD. Por favor, no seáis muy duros con mi chistecito sobre el catalán. Juro que no va con mala intención.

Primer programa en PHP

Para crear archivos PHP necesitamos el editor. Al igual que con HTML y CSS, el código se guarda en archivos con una extensión estándar que indique que es PHP. En el caso de PHP, sería .php. Además, para que se pueda ejecutar hay que guardarlo en la carpeta del servidor. En Linux suele ser /var/www, en Mac, /User/usuario/Sites, y en Windows, C:/AppServ/www.

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<?
// Primer programa en PHP
 
print("<p>Aiya Arda!</p>");
?>

Comentemos línea por línea:

  • 1: Este símbolo, , indica que ahí empieza código PHP. Todo lo que esté entre es código PHP; lo que esté fuera, el navegador lo interpreta como HTML. Por supuesto, podemos crear varios bloques de código en un mismo archivo.

  • 2: Las líneas que comienzan por // son comentarios, es decir, notas que ponemos para dejar más claro lo que hace el código, dejarnos recordatorios, o lo que queramos. No tienen efecto sobre el programa.

  • 4: Eso de ahí es una función, en este caso print, que lo que hace es mostrar HTML en el documento. Quedémonos por ahora con que las funciones son como comandos que nos permiten hacer cosas especiales, pero ya veremos mejor en próximos capítulos.

  • 5: ?>, como ya hemos dicho antes, cierra el bloque de código PHP.

Si ejecutáramos este programa, obtendríamos esto:

Aiya Arda!

Lo que no tiene utilidad alguna, y además podría haberse obtenido con sólo HTML :P.

Veamos otro ejemplo:

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<?
$aiya="<p>Aiya Arda!</p>";
print($aiya);
?>

En la línea 2 vemos un nuevo elemento: la variable. Las variables son como objetos que contienen valores, ya sean numéricos, de cadena de caracteres (una palabra, una frase, etc.), o de otros muchos tipos: matrices, instancias, conexiones a bases de datos, etc., que veremos en próximos capítulos.

En este programa, a la variable $aiya le asignamos el valor “<p>Aiya Arda!</p>”, y luego imprimimos con print() el contenido de la variable. Hace exactamente lo mismo que el programa anterior :P.

Alguno se preguntará para qué sirven las variables, que si no sería lo mismo poner el contenido de la variable directamente, en este caso “<p>Aiya Arda!</p>”. Bueno, ya veremos algunas aplicaciones más útiles, pero por ahora quédate con el concepto.

Imaginemos que quisiéramos mostrar diez veces el famoso “<p>Aiya Arda!</p>”:

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<?
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
print("<p>Aiya Arda!</p>");
?>

Pues vaya rollo, ¿no? Pero podemos recurrir a una de las herramientas principales de la programación: el bucle.

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<?
for($i=0;$i<10;$i++) {
          print("<p>Aiya Arda!</p>");
}
?>

Esto habría repetido Aiya Arda! diez veces. Veamos cómo funciona:

  • 2: lo que tenemos ahí es un bucle for. En primer lugar, vemos una variable, $i, que vale inicialmente 0. Luego vemos $i>10, lo que significa “$i es menor que 10″. Mientras esto sea cierto, se ejecutará el bucle. Y luego vemos $i++, que significa que, por cada vez que se ejecute el bucle, se incrementará en 1 el valor de la variable $i. Como siempre, ya veremos todo esto con más detalle ;).

Resumen

  • Los archivos de código PHP se guardan en la carpeta de servidor con la extensión .php.

  • El código PHP se pone entre .

  • Las líneas que comienzan por // son comentarios.

  • Las variables son objetos que contienen muchas clases de valores.

  • Los bucles permiten repetir una serie de operaciones mientras se cumpla una condición.

  • Las funciones son una especie de comandos que permiten hacer operaciones especiales o repetitivas.

Ego

  • Nombre: Shock Harad
  • Edad: 15 16 17 años
  • Profesión: Estudiante de 4º de ESO 2º de Bachillerato
  • Ubicación: Málaga, Andalucía, España, Tierra, Sistema Solar, Vía Láctea. [...]

Acerca de

[...] Generalmente se hablará de Linux/informática, proyectos propios, alguna reseña de lo que sea... pero, en realidad, cualquier frikada tiene cabida aquí. [...]

Gaticos y monetes

Baúl

Mésenyah Getalc

Tuitis

  • Mi deporte preferido de las noches veraniegas es creer que la sombra de la cadenilla de la lámpara del techo es una cucaracha.
  • @SeoWelsh ¡Hasta enero! Puedo pasarme el cuatrimestre de sarao en sarao =D
  • @Dreamslave En un agujero en el suelo vivía un Harad.
  • [...]

Hamijos

Bla bla bla

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